Del Pino se fue a peonizar a la sierra, y para ello llamó a su amigo del PP y quedó con Borjamari y Pocholo. A la hora acordada para la peonización, Borjamari y Pocholo estaban durmiendo la mona de ayer. Del Pino recibe una llamada:
- Oye, disculpa, es que he tenido un percance con el coche y no he podido ir.
- ¿Y los de Nuevas Generaciones?
- Pues… es que el que no tenía un partido de fútbol, tenía comida familiar…
- Vale, no te preocupes, ya hemos repartido los folletos nosotros.
Y es que, como dice latitas:
“el PP es un partido dirigido por señoritos, trepas y mediocres.
Ninguno de los participantes en este “Blog” duraría más de seis meses en aquel tugurio. Jamás soportarían tanta inteligencia, dedicación y capacidad de sacrificio.”
Por cierto, ¿Que ha sido de Ana Mato, de Pilar del Castillo y de tantos otros ilustres dirigentes del PP confortablemente instalados en el presupuesto del Parlamento Europeo? ¿Peonizarán alguna vez?”
Me temo que no latitas, para eso os tienen a vosotros.
Escrito por damablanca
El primero busca beneficios empresariales. El electorado más radical de la derecha española está muy herido por el resultado del 14M y agitar la bandera conspiratoria es un bálsamo con el que muchos se curan cuando compran “El Mundo”. Así que Pedro J. se ha ido embarcando en esta batalla como forma de mantener e incrementar las ventas de su periódico. El problema es que no ha medido las consecuencias. Su afición le pide otro GAL, pero Ramírez solo puede ofrecer bochornosas entrevistas presentando a asesinos vestidos de primera comunión. Como el título del libro de Lavandera, PJ no tiene más remedio que seguir esta locura
En el ajedrez antiguo la dama no existía como tal, pues no había ninguna pieza del género femenino en el ajedrez árabe. Su predecesora era una pieza a la que se han atribuido diferentes denominaciones regionales: fiz, ferz, firzan o alferza. Esta pieza representaba un general, visir o consejero real de gran poder, aunque en el juego su importancia era escasa ya que su capacidad de movimiento era muy limitada: se desplazaba en diagonales hacia adelante o hacia atrás pero sólo una casilla cada vez. No fue sino a finales del siglo XV, aproximadamente hacia 1475 en que se hicieron los últimos cambios significativos en el movimiento de las piezas, cuando la dama adquirió su género femenino, su nuevo nombre y su capacidad de movimiento actual. Según algunos historiadores este cambio se produjo en el Levante español, y la figura femenina tan poderosa en el juego sería un fiel reflejo del enorme poder ejercido por la reina de España Isabel la Católica. Sea como fuere, el caso es que desde aquel momento en que el irrelevante alferza se transformó en la potente dama, el juego del ajedrez cambió completamente, se hizo mucho más ágil y atractivo y se expandió rápidamente primero por la Europa del Renacimiento y posteriormente por el resto del mundo.